Groenlandia: la jugada colosal que pone a prueba el equilibrio global
- latinatradervip

- Jan 18
- 3 min read

Muchos me han preguntado ¿por qué el presidente Trump quiere tomar Groenlandia?
El planteamiento de que Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, pudiera intentar tomar control de Groenlandia no debe verse como una idea aislada o caprichosa, sino como una jugada de alto nivel dentro del tablero geopolítico global.
Groenlandia es la llave del Ártico. Para EE. UU. sería un movimiento similar a cuando compró Alaska: una jugada maestra a largo plazo. Groenlandia es una pieza estratégica clave por su ubicación, controlarla significa:
• Control de nuevas rutas marítimas que se están abriendo por el deshielo (mucho más cortas entre Asia, Europa y América).
• Ventaja militar sobre Rusia y China en el hemisferio norte.
• Capacidad de instalar sistemas de defensa antimisiles y radares que cubren Eurasia. Cuenta con tierras raras (críticas para chips, baterías, tecnología militar), uranio, oro, hierro, petróleo y gas, agua dulce en cantidades estratégicas. Sin embargo, Groenlandia pertenece al Reino de Dinamarca y cualquier intento de control directo por parte de Estados Unidos chocaría con el derecho internacional y con la propia cohesión de la OTAN, que no puede permitirse una confrontación interna entre aliados.
Si aun así Estados Unidos insistiera en asegurar Groenlandia, esto podría desencadenar una crisis mayor: tensiones dentro de la OTAN, una reacción inmediata de Rusia al sentirse cercada en el Ártico, una aceleración de la presencia china en la región y una escalada militar que, aunque probablemente no comenzaría con una declaración formal de guerra, sí se manifestaría a través de militarización, sanciones, incidentes y confrontación estratégica.
En ese contexto, el mundo entraría en una fase de bloques duros, con competencia abierta por territorios, rutas y recursos, lo que impactaría directamente en la estabilidad global y en los mercados financieros.
El impacto en los mercados se traduciría en:
Subida fuerte del oro.
Alza del petróleo y gas.
Boom en acciones de defensa.
Volatilidad en índices.
Fuga hacia activos refugio.
En las relaciones internacionales, se formarían bloques:
EE. UU. + aliados anglosajones.
Rusia + China + socios estratégicos.
Europa obligada a rearmarse y redefinir su autonomía.
Para que Dinamarca llegara a aceptar algo de esta magnitud, tendría que encontrarse bajo presiones extremas. Una amenaza real y directa por parte de Rusia o China en el Ártico podría hacerle sentir que su soberanía ya no garantiza su seguridad, llevándola a considerar que un control estadounidense más profundo es el menor de los males. A esto podría sumarse una fuerte presión económica y política, así como un movimiento interno desde Groenlandia, impulsado por promesas de inversión, desarrollo y prosperidad bajo el paraguas de Estados Unidos.
En un escenario de reconfiguración del orden mundial, donde la lógica del poder y la seguridad se impone sobre las normas jurídicas, Dinamarca podría verse forzada a concluir que resistir tiene un costo mayor que ceder, aceptando un acuerdo que, aunque se presente como cooperación o administración conjunta, en la práctica consolidaría el control estratégico de Estados Unidos sobre Groenlandia.
Sería una señal clara de que Estados Unidos vuelve a jugar a nivel de “imperio estratégico”, no solo de potencia económica.
Desde mi punto de vista a nivel de geopolítica y de mercados, este movimiento no es capricho; es lectura de largo plazo sobre recursos, rutas comerciales, control monetario (Commodities) y poder duro.
En resumen:
Si EE. UU. controla Groenlandia, no “compra una isla”; compra el futuro estratégico del hemisferio norte. Y eso es un mensaje directo al nuevo orden mundial que se está gestando.




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